martes, 6 de abril de 2010

“Las TICs en los Procesos Didácticos

Ensayo
“Las Tics y sus Implicaciones en los Procesos Didácticos.”
La educación del siglo XXI, inmersa en la sociedad de la información ha de integrar las nuevas tecnologías en los entornos de aprendizaje, para que estos procesos respondan al nuevo orden mundial de desarrollo en el cual nos encontramos. A partir de tal aseveración se hace necesario conocer los efectos que están teniendo las Tics en los procesos didácticos en las aulas de clases, ya que algunos docentes las están implementando, pero se desconoce si las utilizan adecuadamente y por otro lado está la gran mayoría que no las utilizan. Emplear las Tics en las escuelas es un trabajo que requiere de mucha responsabilidad, en primer lugar hay que conocer adecuadamente su uso y manejo y luego optimizar su empleo con fines específicamente didácticos.
Los procesos didácticos, entendidos como aquellos momentos de interacción cognitiva en cualquier escenario de aprendizaje, deben estar repletos de medios, recursos y de estrategias que conviertan a dicho contexto en un verdadero laboratorio de aprendizaje significativo.
Para que los procesos de enseñar y de aprender logren eficaz y eficientemente los objetivos propuestos, se requiere en primera instancia de facilitadores con vocación, agentes de cambio social abiertos a adoptar las diversas transformaciones educativas del nuevo siglo, en otras palabras, que los docentes sean personas comprometidas en ofrecer una educación de calidad, dispuestos a implementar la nueva tecnología de la información y de la comunicación en los procesos didácticos y con ello mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Si centramos nuestra atención en la realidad de la labor docente actual y en base a las experiencias que a diario vivimos nos daremos cuenta que la mayoría de los docentes no están preparados en el uso y manejo de dichos recursos o no les interesa implementar en su labor didáctica, la innovación.
Entonces si deseamos conseguir mejores resultados en la interacción con el aprendizaje se hace indispensable implementar en los procesos didácticos, los recursos tecnológicos para elevar la calidad de la educación y de esta forma garantizar a las generaciones futuras su adaptación exitosa en su entorno inmediato. Ningún docente con vocación y preocupado por ofrecer una educación acorde con el avance moderno, ha dejado a un lado la nueva tecnología, herramienta que conforma un sistema de información y de comunicación a disposición del mundo moderno, de quien forma parte la educación, la escuela, el docentes y el estudiante.
Existe una gran cantidad de facilitadores del aprendizaje que convive con la tecnología, la cual está presente en las diversas actividades del quehacer humano, entonces lo lógico es utilizarla adecuadamente para sacarle el mejor provecho, pues se conoce la incalculable utilidad de estos recursos en los procesos didácticos, para rastrear información, planificación y diseño de las actividades de aprendizaje, lo que resulta en contenidos actualizados, motivación entre los actores del aprendizaje, extrapolación del conocimiento, formación permanente, autonomía y pensamiento crítico, interacción colaborativa, entre otras bondades; entonces no puede aceptarse que en nuestras escuelas que disponen de la nueva tecnología, haya docentes aplicando procesos didácticos tradicionales, desfasados y frontales, formando un producto pasivo y sumido en las ordenanzas dictadas por un facilitador incapaz, conformista, aislado de la innovación y centrado en métodos repetitivos y memorísticos, que dicta los contenidos sin permitir cuestionamientos de los estudiantes, que promueva respuestas repetitivas, con explicaciones abstractas, sin motivaciones y empleando un léxico empobrecido, ajeno a las transformaciones producto de la modernización y que en consecuencia los conocimientos que imparte son limitados y carentes de análisis, crítica y reflexión. El estudiante tradicionalmente formado es un transmisor y no un constructor del conocimiento
La mejor clase es aquella en donde el estudiante, en tal sentido, con la nueva tecnología se promueve la autonomía, en donde los estudiantes serán los actores y constructores de su propio aprendizaje, con la mediación del facilitador, pero todas estas posibilidades de una mejor educación estarán truncadas, si los docentes de este nuevo siglo no están preparados para usar y manejar los recursos tecnológicos en los procesos didácticos.
La intención de este escrito es hacer un llamado de atención, para que unamos esfuerzos, por el bien de nuestra educación, porque no se puede concebir que docentes en pleno siglo XXI, inmerso en la tecnología, continúen con clases monótonas y rutinarias, lo que sin duda formará generaciones conductistas y sin oportunidades de una salida del subdesarrollo.
El uso y manejo de la nueva tecnología en nuestros entornos de aprendizaje requiere paralelamente conformación de una nueva cultura poblacional, para que nosotros hagamos los esfuerzos necesarios de formación, de adaptación, de desaprender y de buscar los nuevos modelos que permitan involucrar a todos los actores en los cambios y en el aprendizaje continuo para conocer las novedades que van surgiendo cada día, con el fin de llevarlas a las aulas de clases y así favorecer una interacción con el conocimiento desde otra perspectiva, con actividades investigativas, interactivas, lúdicas, informativas, comunicativas e instructivas, que motiven, faciliten y nos integren a las innovaciones.
Las Tics son y serán pilares básicos de la sociedad y en consecuencia de la educación, por eso es de primordial importancia emplearlas para aumentar las posibilidades de una mejor formación del estudiantado, ya que no se puede entender nuestra vida diaria actual sin estar en contacto con la informática, la automatización del quehacer humano así lo muestran y nuestras aulas de clases no pueden estar exentas de ello. Hay que hacer los primeros intentos e iniciar nuestra participación en esta nueva cultura tecnológica para integrarla a nuestra educación, con el propósito de conseguir un uso generalizado de las Tics, en las actividades de aprendizaje que a diario se realizan en nuestras escuelas.
Los docentes que pueden llamarse tecnológicos porque se han atrevido a implementar en los procesos didácticos los medios y recursos de la comunicación y de la información deben compartir sus experiencias para que los compañeros que aún no se han decidido a emplearlas en su labor de aprender y de enseñar, se motiven e inicien también el uso de dichas herramientas de aprendizaje. Sabemos que no es fácil implementar en la enseñanza las Tics, pero es la única alternativa que se tiene para estar a la par de la innovación producto del avance científico y tecnológico que constantemente nos trae cosas nuevas y que nuestros estudiantes deben estar preparados para insertarse exitosamente a dichos entornos, es momento ya de despertar de ese letargo que nos mantiene en el desfase educativo que todos conocemos, y de esta manera salir del analfabetismo tecnológico.
Los esfuerzos que se hacen por insertar la tecnología en la educación deben ser valorados por cada uno de los involucrados en los sistemas educativos, se requiere de un trabajo de equipo planificado y coordinado, desde las instancias superiores hasta las inferiores, de tal forma que implementar las Tics en los procesos didácticos, no sea una mera posibilidad sino una exigencia prioritaria para todos los facilitadores de cualquier nivel educativo donde se disponga de tales recursos y que los gobernantes de turno tengan en su agenda de estado y no de gobierno, llevar a todas las escuelas de nuestro país los recursos tecnológicos, para que cada docente allá donde se encuentre impartiendo enseñanza pueda contactar a sus alumnos con la tecnología en sus actividades de aprendizaje.
Lo fundamental para alcanzar tan importantes logros en primera instancia es la sensibilización e iniciación de los docentes en la informática, que dichos actores del aprendizaje vean a estas herramientas como una salida hacia mejores resultados educativos, donde se les va a facilitar el trabajo porque los estudiantes serán los propios constructores del conocimiento y no solo eso, sino sentir la satisfacción de pertenecer al entorno social tecnológico del momento, dispuestos a adoptar todo lo nuevo a favor de la labor docente y de la educación.
Todos los ideales expuestos en este ensayo y lo que se siga abordando a lo largo del mismo no sería una hermosa realidad si no se cuenta con la anuencia de los regentan la educación, se necesita de parte de los que administran las escuelas toda la disposición, para que en jornadas de trabajo promuevan la innovación en sus planteles, entonces dichos agentes deben ser los primeros e ir adelante en tales avances o de lo contrario gestionar su formación informática, de tal forma que pueda exigir lo que ya conoce, porque de otra forma no podrá satisfacer las necesidades de sus docentes cuando estos le pidan alguna asesoría. El administrador de la institución, sino puede ir adelante en cuanto al uso de la tecnología tampoco ha de ser el último, puesto que el cuerpo de docentes no aceptará en dicho funcionario tales debilidades y limitaciones es por ello que el cambio de actitud por parte de ellos es fundamental, para entonces poder exigir en su plantel la implementación de la tecnología en las actividades de clases que desarrollará el docente.
El tema que abordamos debe ser motivo de reflexión, para promover los cambios, ya que los estudiantes tradicionalmente formados no son los que la sociedad exige, ni los profesionales que el mercado laboral requiere, hay que buscar soluciones y romper paradigmas para que los facilitadores del aprendizaje utilicen eficaz y eficientemente todo el arsenal tecnológico en los procesos didácticos. Solo hace falta voluntad y compromiso para enriquecer la labor docente y así optimizar nuestra labor lo que resultará en los mejores resultados a favor de nuestra educación.
Nuestra realidad en las aulas nos permite comprender el atraso educativo en el cual nos encontramos, es por ello nuestra preocupación y el interés de convertir los procesos didácticos en momentos de verdadera interacción tecnológica con el conocimiento. La tarea es dura pero el ideal que nos mueve es más grande, nos encontraremos en el camino con muchos obstáculos y de diversas naturalezas, unos atribuibles a las carencias económicas que no permiten disponer de tales recursos en los hogares de los docentes para su manejo y otros a que por razones de la edad y por la manera tradicional como fueron formados, adoptan una postura reacia al cambio; la intención no es desmayar, hay docentes que apenas inician en estas labores y con ellos se puede ir moldeando e introduciendo la cultura tecnológica y más aún que el mundo joven debido a que han nacido en la era del conocimiento y de la tecnología, poseen algún conocimiento informático, porque sus necesidades de adaptación a este medio se lo han exigido. Por ello soy un convencido de que un administrador que desee introducir en la institución donde labora la nueva tecnología en los procesos didácticos, sin duda debe aliarse con docentes jóvenes, por dos razones; ellos ya poseen la cultura tecnológica y la otra es que son personas que en su mayoría aceptan ser orientados y se adaptan a las disposiciones emanadas de quien tenga la función de liderar acciones en beneficio de la institución.
El docente de nuestro tiempo debe actuar localmente, pero pensando globalmente, este ideal parece una utopía, pero poco a poco se puede alcanzar y el momento de iniciar es hoy, ya que el mundo laboral actual requiere de un producto capaz de adaptarse a la modernización de su entorno inmediato y no sabemos cuál ni cómo es dicho medio donde van a convivir los futuros ciudadanos, por lo que tenemos que formarlos integralmente y para ello se hace necesario que los facilitadores del aprendizaje usen, manejen e implementen en los procesos de enseñar y de aprender, la tecnología, porque de los contrario continuaremos sumidos en el atraso educativo y criticados por los estudiosos de los resultados académicos, los cuales es necesario conocer, para saber dónde estamos y hacia dónde vamos. Queda entonces de parte de los que en realidad se sienten comprometidos con la educación, someterse a una valoración de su trabajo, para que en base a la información que se tenga. luego de dichas observaciones y reflexiones, se tomen decisiones y se adopten los correctivos que sean necesarios, para dirigir hacia nuevos rumbos los proceso didácticos, centrándolos en el uso e implementación de las Tics.

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